ENTENDIENDO  LA  ANOREXIA  NERVIOSA

Con el término anorexia nerviosa (AN) definimos un trastorno caracterizado por una pérdida absoluta del apetito en niños y adolescentes, determinada por la búsqueda implacable de la delgadez o un miedo irracional por la gordura.  En otras palabras, es una inanición voluntaria, decidida y mantenida por el propio individuo, sin mediar una enfermedad somática.

En la AN está alterada la percepción de la figura corporal.  El paciente, pese a estar extremadamente delgado, cuando se observa al espejo, se encuentra rellenito y queda disconforme porque considera que su figura es fea y se empecina aún más en no comer.

La anorexia nerviosa se  presenta en la adolescencia / juventud, pero estamos viendo que su edad real de inicio se está trasladando a la infancia / adolescencia.  Esto no debe sorprendernos, ya que la raíz del trastorno se encuentra en un rompimiento o falta de armonía con el ambiente en que ha vivido el niño / niña, ya sea la familia; el jardín infantil; colegio; compañeros de curso o maestra con la que el niño no simpatiza. Se trata de choques repetidos en el tiempo, ya sea por exceso de autoridad y rigidez por parte de uno o ambos padres; carencias afectivas; bullying de algunos compañeritos; sobre exigencia escolar; en fin, decenas de situaciones que ahogan la vida interior del niño, que trata de cubrirse con la armadura que representa al cuerpo aparentemente esbelto, que imagina su mente atormentada.

Aquí está la base de este trastorno gravísimo de la conducta alimentaria.

Este proceso toma años.  De ahí el interés de los pediatras dedicados al desarrollo, ya que si lo pesquisamos precozmente existen más posibilidades de romper este círculo asfixiante. 

El diagnóstico es fundamentalmente clínico.  Cada vez que nos encontramos con una o un joven extraordinariamente delgado, debemos descartar rápidamente una causa orgánica, como pudiera ser una enfermedad celíaca.  El camino diagnóstico lo señala la anamnesis  o conversación con el niño y sus familiares, al fijarnos en los cambios de ánimo, aislamiento social, irritabilidad, depresión y la exagerada preocupación por el cuerpo / imagen.  En los mayorcitos llama la atención la falta de reconocimiento de la gravedad del bajo peso corporal, pese a los desmayos frecuentes, el cansancio extremo y la honda preocupación de la familia, producto de la desnutrición a la que han llegado.  El telón de fondo es siempre el mismo, un miedo intenso a ganar peso o a engordar.

El rol de los psicofármacos en el manejo de este trastorno es muy  limitado.  Están indicados en las comorbilidades como la depresión y el trastorno obsesivo / compulsivo que agravan aún más el pronóstico de la anorexia nerviosa.

Los pilares terapéuticos son la psicoterapia y el abordaje nutricional.

El miedo intenso a ganar peso se asocia a perder el control sobre sí mismos.  Vimos que el ambiente que rodea a estos niños y adolescentes suele ser complejo y duro.  Casi siempre es adverso. Se trata de un ambiente que no pueden modificar y que se arrastra por años.  Cuando el o la joven restringen desesperada y  drásticamente la ingesta de alimentos, perciben, equivocadamente, la posibilidad de tener algún control en sus vidas y al mismo tiempo sentirse bien para cumplir los estándares de deseabilidad social, entendiendo así que su autoestima mejorará y se sentirán  más queridos y aceptados  por las personas que los rodean. Esta psicopatología tiene otro agravante más, que afecta en forma brutal el crecimiento, desarrollo puberal y maduración cerebral del paciente.

Existen predisposiciones biológicas.  Así, entre sus familiares  se puede observar rasgos de personalidad y estados emocionales que actúan como factores predisponentes, como son el perfeccionismo exacerbado, rigidez, autoexigencia extrema y la necesidad de controlarlo todo.

También hay que considerar variables socioculturales donde los medios de comunicación social interiorizan majaderamente en la delgadez como muestra de felicidad y éxito fácil.   Estos mensajes son sobre asimilados por estos jóvenes vulnerables.

Una vez instaurada la AN, diversos factores contribuyen a la cronicidad, creando un círculo vicioso difícil de romper.  El adolescente puede experimentar una falsa sensación de logro y superioridad al mantener dietas extremas.   La negación de la enfermedad y la falta de consciencia de sus graves riesgos son características centrales que obstaculizan la búsqueda de ayuda y el cumplimiento del tratamiento.

¿ Cuándo hay que hospitalizar a un paciente con anorexia nerviosa ?

El tratamiento y manejo de la anorexia nerviosa es fundamentalmente ambulatorio, debido a la necesidad de cercanía que necesitan estos pacientes.  Sin embargo, en algunas oportunidades es necesario hospitalizarlos, cuando hay mucha inestabilidad debido a su desnutrición extrema que se evidencia por desmayos frecuentes o episodios de desorientación, por ejemplo.  También hay que hospitalizarlos en la descompensación de algunas de sus comorbilidades psiquiátricas.

Finalmente señalemos que la anorexia nerviosa es una enfermedad grave.   Su mortalidad ronda el  5% a los 5 años de hecho el diagnóstico, según los criterios de la Asociación Americana de Psiquiatría.

Psicóloga Carolina Vilches C.

Dr. Fernando Ruiz-Esquide E.