EL BURNOUT YA SE INSTALÓ EN LA FAMILIA
El tema se refiere a la calidad de vida de las mamás, en cuanto a madre y pareja.
Las madres perciben la calidad de vida con una mirada dual, psicoemocional y física, porque es un análisis de su propio bienestar. Si se perciben desgastadas, fatigadas en su más amplio sentido es por culpa del burnout.

El síndrome del burnout se definió primero para trabajadores que tienen una relación permanente con el público, como profesoras y no tanto para el que trabaja sin tener a beneficiarios o clientes frente a sí.
En este síndrome, la persona además de sentirse mal por no atender de la mejor manera a su público, se suman la creciente dificultad que puede agregar un jefe muy exigente o un sistema que no puede aportar los recursos para desarrollarse laboralmente.
Al profundizar en el tema, apreciamos que el burnout es perfectamente aplicable para muchas actividades de la vida social. Así, se puede reconocer destre síndrome en algunas madres, pero dentro de su intimidad familiar: existe el público que son los hijos; el jefe es reemplazado por la ausencia de un familiar que pueda ayudarla; y el sistema equivale a la sociedad misma, que no brinda los servicios asociados a la óptima crianza de los hijos.

Este sentimiento tan lamentable, que desgasta a la madre cuando se prolonga en el tiempo, lo tienen algunas mamás, en situaciones como:
Término de la licencia post natal
Sentirse sobrepasada por el exceso de actividad en la casa, con poco o ningún apoyo familiar
Estrechez económica
Lugares de trabajo alejados, que requieren horas de andar en micro.
Enfermedad crónica de un hijo
Nos referiremos a un aspecto, el término del post natal
Para muchas mamás cuando se aproxima la fecha de término del permiso, se viene una verdadera tragedia porque no tienen quién les cuide a la guagua. Este grave sentimiento de indefensión se ha agudizado ahora que las diferentes instancias y autoridades han insistido en que las madres debieran tener más de dos hijos, para evitar que nos trasformemos en una sociedad de viejos y muy viejos.
Veamos algunas de las preguntas que se hacen las madres para que no se interesen por las tan nobles intenciones que proclaman los gobiernos e instituciones extra y no gubernamentales:
¿Quién me quitará la angustia de dejar a mi hijo al cuidado de una niñera, porque tengo terror que se pueda ahogar con un vómito?
Nuestras familias son del sur. Nadie conocido puede venir a ayudarnos
El bebé no lleva una semana en la sala cuna y ya se resfrió. Las bronquitis que se suceden durante todo el primer año no mejorarán si el bebé no se queda en casa
No nos alcanza para pegar una sala cuna
No tenemos auto y es un problema andar con el niño en micro en invierno, con los buses repletos.
Podemos seguir enumerando inquietudes, pero las causales del burnout que estresa y sobrepasa a las madres, son sólo dos:
Psicológicas, gatilladas por un temor profundo
Económicas, resumidas en la falta de recursos económicos
Se trata problemas imposibles de resolver en el curso de varias generaciones. Por ejemplo, dotar de salas cunas para todas las mamás de Chile con hijos entre 6 meses y dos años, el más simple de todos los déficits, demoraría unos 10 años hasta que sea un servicio universal y funcional.

Seamos realistas. Mientras no se puedan satisfacer las necesidades más inmediatas de bienestar social, es una ilusión errática creer que los jóvenes van a tener dos o más hijos, porque están sumidos en un agotamiento físico y de autoestima que los paraliza.
Entonces, no existe un tratamiento propiamente tal, sino de un enfoque integral de estrategias a seguir según las circunstancias de cada familia.
