Vuelta a clases

Las familias se preparan ya para que sus niños vuelvan a clases después de unas merecidas vacaciones. Imposible no hacer un símil con las vacaciones laborales de los adultos.
Los niños nos llevan la delantera. Las vacaciones escolares se hicieron una práctica común en Europa a comienzos del siglo XIX, cuando en verano o a inicios de otoño se les permitía a los chicos quedarse en casa para ayudar a las tareas agrícolas en el seno del grupo familiar o en las aldeas, cuando esta actividad era comunitaria.
Las vacaciones laborales, en cambio, aparecieron mucho después, recién a comienzos del siglo XX cuando las empresas empezaron a pagar extra a sus empleados 15 días hábiles al año, para que pudieran hacer efectivo el feriado legal.

Eso de que la familia que vacaciona unida permanece unida es mucho más que un slogan. Para hacerlo posible, eso sí, deben coincidir muchos factores, como edad de los hijos, sitios de interés, acceso, etc. En el tráfago contemporáneo que la familia pase unas vacaciones reunida se da durante unos pocos años, por eso que hay que aprovecharlos muy bien. No existe una instancia mejor para crear y fortalecer lazos y conocernos mejor.
Bonito, pero las vacaciones llegan a su fin y hay que reiniciar el ciclo escolar / laboral.

Muchos padres sienten un desasosiego a la hora de llevar a su hijo al jardín o a primeros años básicos, ahora en marzo.
Esta angustia nace ya al enfrentarse con la dura realidad que obliga a la madre a volver al trabajo, haciendo difícil conciliar familia y delegar el cuidado de su hijo pequeño a terceros. Esta angustia hay que trabajarla mucho, para evitar que de una u otra forma persiga a los padres hasta que los niños sean estudiantes mayores. Busquemos si no, en nuestra propia biografía.
El ingreso cada vez más precoz del hijo (a) a sala cuna o jardines de horario extendido no es una decisión querida por ninguna pareja. Optan por ella porque no hay otra alternativa.

Aprovechemos de comentar cómo se puede minimizar este conflicto que reaparece cuando abruptamente se terminan las vacaciones y los niños deben volver al colegio.
Si bien cada familia es diferente, hay ciertas pautas comunes, que paso a comentar:
a) No transitar abruptamente de las vacaciones al primer día de colegio. Se recomienda volver a casa un par de días antes del “próximo lunes a las 8 AM”. Así, se facilita la fase anticipatoria que permite adaptarse mejor a una rutina tan diferente a la que tuvimos en vacaciones. Esto también es muy válido para los adultos con respecto a su propia vida laboral.
b) Tratar de que el primer día de clases no sea un mega evento. Ser discretos con las fotos y filmaciones. Invitar cuando mucho a los abuelos o alguien significativo para el niño, viviendo este día con alegría y serenidad. Nada más.
c) En la compra de la ropa y útiles escolares, el niño es el actor principal. Tratar de que escoja él. Con ello nos aseguramos de que el niño sea el sujeto de la compra y no meramente alguien pasivo, que no tuvo oportunidad de escoger.
d) Entender las emociones de los niños, para lo cual hay que abrir espacios de conversación, especialmente en los días previos a que lo que ya se nos viene encima. Una opción es contarles a los hijos cómo fueron nuestros primeros días de jardín infantil o el ingreso a primero básico. Este simple recordatorio pondrá la conversación en un plano de riquísima igualdad. En estos días de cónclave pueden aflorar situaciones angustiantes que le ocurrieron al niño el año anterior, cómo bullying.
e) Estar muy atentos a la aparición de alguna somatización, que no tiene una explicación física sino psicológica.
¡Les deseo a los niños el mejor reingreso a clases!
