Autismo Infantil

El autismo es una alteración que se caracteriza por un déficit en la comunicación, interacción social y lenguaje. La palabra autismo significa ensimismamiento, estar para adentro, ajeno a los demás.
¿Por qué es tan importante revisar el tema del autismo?
Es importante, en primer lugar, por su prevalencia ya que tienen autismo alrededor del 1% de los menores de 16 años del mundo. Esta disfunción se está haciendo tan frecuente que cada vez hay más consenso para considerarla como población neuro divergente y no como enfermedad.
Por otra parte, hay que considerar a la familia de cada niña o niño autista por la enorme carga que significa para ellos el fracaso en la comunicación e interacción social de su hijo.

¿Desde qué edad se puede hacer el diagnóstico de autismo?
El diagnóstico de autismo se puede hacer a edades tan tempranas como los tres años. Cuanto antes mejor se suele decir, porque el manejo clínico es más efectivo, como veremos luego.
¿Cómo se hace el diagnóstico de autismo?
El diagnóstico de autismo es esencialmente clínico y los profesionales tenemos que estar alertas a las desviaciones tempranas del desarrollo como, por ejemplo, que un lactante de 6 meses evite o no mantenga el contacto visual con su madre; o que sea indiferente a las muestras de cariño de la persona que lo cuide a los 12 meses; o que más adelante ordene meticulosamente sus juguetes y no tolere cambios; o use palabras en forma repetitiva.
A partir de los 1 ½ año se pueden aplicar pruebas de tamizaje, estandarizadas, que sirven para reconocer si un niño tiene riesgo autismo.
Una prueba muy útil es la escala conocida como Modified Checklist for Autism (M-CHAT) 1. Esta herramienta está diseñada para que la apliquen los propios padres a través de la observación cotidiana de sus hijos. Las respuestas son binarias: si o no y permiten establecer el perfil de la personalidad del niño sugerente de autismo. Recordemos que por sí sola no hace el diagnóstico. Desde los 4 años se emplea la Escala de Observación para el Diagnóstico de Autismo (ADOS-2) 2.
El ADOS es un instructivo estandarizado que permite evaluar conductas sociales, de comunicación, juego y situaciones restrictivas o “estresantes” para el niño. Esta evaluación debe ser hecha por un psicólogo especializado.

¿Existe tratamiento para el autismo?
Claro que existe tratamiento. La efectividad de éste ha ido mejorando como consecuencia de la mejor comprensión del síndrome.
Lo que ha dado mejor resultado en edades tempranas es el reforzamiento de las habilidades cognitivo-conductuales. De acuerdo con la maduración del paciente se emplean intervenciones psicopedagógicas ya sea individuales o grupales a fin de afianzar las habilidades sociales.
Nunca hay que olvidar que autismo significa “hacia adentro”, es como un muro psicobiológico que imposibilita vincularse con los demás y viceversa. Entonces, hay que ser muy sagaces para encontrar las puertas de este muro y descubrir alguna chispa de interés, como, por ejemplo, el goce por andar a caballo. Éste ha dado origen a una disciplina maravillosamente efectiva, la hipoterapia.
Los medicamentos ocupan un lugar secundario en el manejo del síndrome autista y se deben usar para tratar las comorbilidades asociadas. Esto porque en los niños autistas puede coexistir un déficit atencional, una depresión, una bipolaridad, tics motores y fónicos, epilepsia y varios otros cuadros.

Las familias ya no están solas
El manejo y tratamiento de un hijo autista es un desafío muy difícil de superar para las familias afectadas. Afortunadamente se han ido incorporando cada vez más servicios clínicos interdisciplinarios, así como organizaciones sin fines de lucro y el apoyo estatal.
El estado chileno dio un primer paso en el año 2009 al incorporar en escuelas y liceos el Programa de Inclusión Escolar (PIE) que es una excelente estrategia para favorecer la enseñanza en aquellos niños que presentan necesidades educativas especiales como los autistas.
En el año 2023 se dictó la ley 21.545 que busca promover la inclusión de las personas con autismo. La implementación de esta ley ha permitido mejorar la conciencia hacia esta condición neurobiológica, al tiempo que obliga al Estado a desarrollar nuevas estrategias en los sistemas de salud y educacionales.
Nos falta aún el tercer paso trascendente, que es incluir el autismo en el GES para contribuir plenamente a un tratamiento integral.
